En la cuna del mundo,
En plena Sabana Africana,
Aprendimos a cooperar,
A tender alianzas con el prójimo,
A confiar en el otro,
A depender de los demás.
Dicen que llegamos solos,
Y solos nos iremos,
Pero al igual que el Eufratis y el Tigris,
Estamos destinados,
Inexorablemente a confluir en la colectividad.
Sea por Genes competitivos,
Sea por Genes cooperativos,
Nuestra especie busca el poder,
Una necesidad tan primaría
Como el vestido, el sexo o la comida.
Una sociedad,
No existe sin poder,
Y un grupo,
Ilusionado...
Con poderlo todo,
Con tenerlo todo,
Y sentir...
Ensimismado el poder en él.
Poseido,
Es instrumento y Astro, a la vez,
Es fuerza moldeadora,
Es la voluntad de todos,
En el espejo de la suya,
Es lo que amamos,
Y también lo que tanto odiamos.
Y en el umbral del santo y el tirano,
Todo se decide.
Quizas por eso...
La naturaleza sabía,
Hizo de él,
Algo que se desea,
Se ansia, y que tan pronto,
Se alcanza se consume.
Y como el amor,
Es eterno mientras dura.
Es como la vida misma,
Efimero,
Pero a la vez,
Persistente,
E irreductible.
Dejarlo partir...
Solo los más justos lo logran.
Y solo las víctimas de su lujuría,
Son en sí mismas, la mejor de las paradojas,
Y punto de inicio, de la grandeza de otros.
Κυριακή 27 Σεπτεμβρίου 2009
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